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Ha llegado la resolución 4K

Sony celebró una convención anual en la que mostró sus novedades en materia de televisores 4K. La compañía japonesa no es la primera en mostrar sus pantallas en super-alta definición, pero su postura al respecto es importante porque es la única que tiene una perspectiva real sobre el mundo del cine gracias a su división Sony Pictures.

Estas son algunas reflexiones sobre el 4K, algunos datos técnicos menos conocidos y finalmente la pregunta de si estamos ante el siguiente salto en el mundo de la imagen o será un nuevo ‘bluff’ como el 3D.

¿Qué es el 4K?

La respuesta a esa pregunta es sencilla, un estándar de imagen aprobado por la Digital Cinema Iniciative (Un grupo al que están suscritos todos los grandes estudios) que consiste en una resolución de pantalla de 4096 × 2160 píxels (8.8 megapíxels) en un ratio de 17:9.

El lector más despierto ya se habrá detenido en un detalle que no encaja: el ratio de 17:9. Efectivamente, la resolución 4K nativa existe sólo en ese formato, que es el de las salas de cine. En el mundo de la televisión el formato más extendido desde hace tiempo es el 16:9. Cambiar ese formato a 17:9 daba tantos problemas en la línea de producción de paneles que los fabricantes acordaron recortarlo.

Así nació el formato 4K Ultra HD, también conocido como UHD TV o Quad HD según el fabricante. Ese estándar es de 3840 × 2160 píxeles en 16:9. La cifra corresponde exactamente a cuatro pantallas 1920 × 1080 y es la que tienen todos los televisores ‘4K’ sin excepción, al menos por ahora. Quizá algún fabricante se anime a hacer un panel en formato cien por cien cinematográfico, pero lo dudamos por los costes y porque Philips ya lo intentó y no tuvo mucha aceptación.

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¿Que requiere el 4K?

La pregunta parece obvia, pero quizá no lo sea tanto. Para ver 4K, necesitamos que el televisor tenga esa resolución, pero que también lo tenga la cámara que lo grabó y que el contenido no haya sido reescalado.

En este sentido, cualquier cámara de fotos con una resolución de 8.8 megapíxeles o superior ya nos permite ver imágenes 4K si disponemos de una pantalla compatible. En lo que a cámaras de vídeo se refiere, por ahora sólo hay dispositivos profesionales que graben en 4K. La última Sony F65, una  cámara de 65.000 dólares, ya graba 4K, pero hay modelos de otras compañías como las RED que también lo hacen.

Este punto es importante porque en realidad ya hay muchas películas rodadas en 4K. Las recientes Oblivion o After Earth están rodadas y editadas en 4K, pero la lista es mucho más larga de lo que parece. Lincoln, Django desencadenado, Salt, Hancock, Argo, la trilogía de Batman del director Christopher Nolan… todas ellas están rodadas en 4K.

Compatible con el celuloide

Lo que es mejor, 4K es el tope de calidad al que pueden ser escaneados los originales en el estándar de celuloide de 35 milímetros en el que se han rodado las películas en los últimos 100 años. Por supuesto, muchos de estos filmes necesitan exhaustivos trabajos de restauración, pero es posible verlos en 4K. Ya se puede disfrutar de algunos fragmentos de Taxi Driver, El puente sobre el río Kwai, y Lawrence de Arabia, últimas películas que Sony ha trasladado a 4K. Tan sólo falta que se hagan copias 4K del master en esa resolución y se pongan a la venta.

Aquí es donde llegamos al quid de la cuestión. Hacer copias en 4K. Parece fácil, ¿Verdad? Sony está anunciando reediciones de películas en formato 4K Ready, pero la realidad es que no se trata de películas 4K auténticas, sino en remasterizaciones de la versión 1080p a la que se les han añadido datos de los originales en 4K para mejorar la imagen. Para que un Blu-Ray albergue una película completa en 4K debería ser de cuatro capas y aún no se han comercializado películas en ese formato.

Sony ya ha anunciado un reproductor multimedia compatible con 4K, el Sony FMP-X1, pero el ancho de banda necesario para mover películas en esa resolución lo limitará a países en los que las conexiones sean potentes y pudientes.

YouTube es, paradójicamente, una buena fuente de contenidos en 4K. El portal de vídeos permite subir clips de hasta 4096 × 3072 píxeles en 4:3. Para disfrutarlos hay que seleccionar ‘Original’ en la lista de resoluciones disponibles y tener un ancho de banda espectacular. La mala noticia es que la aplicación de YouTube en los nuevos televisores Bravia 4K aún no ha sido adaptada para permitir seleccionar la resolución de visionado. Suponemos que Sony solucionará este contratiempo con rapidez mediante una actualización.

Una transición fluida

¿Tiene futuro el 4K? La respuesta breve a esa pregunta es: sin duda. La razón básica para que los expertos opinen eso es que, a diferencia del 3D, el 4K no obliga a la industria del cine a modificar sus métodos de trabajo. Los directores pueden planificar igual sus tomas y lo único que se requiere es que las salas de cine vayan incorporando nuevos proyectores y el parque de televisores vaya cambiando también.

En el mundo ya hay 20.000 salas de cine con proyectores 4K, y las major de Hollywood han logrado superar las reticencias de los distribuidores que no veían claro el sistema. Sólo en Estados Unidos, el 40% de las salas ya son 4K. En el ámbito doméstico las cosas irán más despacio. Los televisores 4K irán colonizando los catálogos de arriba a abajo y llegará un momento en el que simplemente ya no haya equipos FullHD. Para esto, por supuesto, tendrán que pasar unos años.

Quizá lo mejor del 4K es que recupera una sensación que habíamos perdido con algunos contenidos en FullHD, la sensación de realismo. Los fabricantes van a tener difícil vender el sistema porque el ojo se acostumbra muy rápido a ver las cosas nítidas. Es como ponerse lentillas si uno es miope. A media película en 4K, los espectadores ya han olvidado como veían las cosas antes.

En el salón de casa, la nueva resolución nos permite reducir a la mitad la distancia recomendada a la que veíamos el televisor, lo que contribuye a generar una experiencia más cinematográfica.

¿Tendremos que cambiar a 8K dentro de unos años? . Todo indica que no, al menos hasta dentro de mucho. Resulta que la resolución 8K no aporta tanto sobre la 4K, sencillamente porque el ojo humano ya no distingue tanto detalle. Además, los fotogramas de celuloide no tienen tanta información.

En Hollywood la pregunta genera cierto desasosiego porque muchos ven el 4K como una especie de final de la Ley de Moore en términos de imagen. Sea como sea, el 4K es el próximo gran paso y será mejor que vayamos ahorrando para una nueva pantalla de aquí a tres o cuatro años cuando los precios bajen, ya que los modelos 4K presentados por SONY de 55 y 65 pulgadas (XBR-55X900AXBR-65X900A) cuestan 4.500 € y 7.000 € respectivamente.

Fuentes : XatacaSony

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